18/8/17

El arte en el Omm: Alfonso Alzamora y la memoria

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Arte, Barcelona

 

En el Hotel Omm nos gusta el arte. Involucrarnos con varios artistas y compartir las obras que tenemos en nuestro hotel de cinco estrellas forma parte de esta afición por lo artístico. Por eso, hoy os hablamos de un artista y amigo muy especial, Alfonso Alzamora, y de la historia que yace detrás de la estatua que encontraréis en nuestro lobby, justo al lado de recepción.

El Jardín de la memoria es una composición que vibra y que crece, sensible al tiempo. Formada por 12 cubos de aluminio -ocho como en una especie de torre y los otros sueltos alrededor –sintetiza los valores de hospitalidad, tradición y familia. Primero, porque representa un ciprés. En Catalunya, estos árboles solían plantarse delante de las casas para indicar que viajeros y visitantes eran bienvenidos. Luego, por la carga emocional que el artista y la propietaria del hotel, Rosa Esteva, vertieron sobre la estatua.

En un principio, la maqueta original del 2003 contemplaba siete cubos idénticos, seis colocados uno encima del otro pero evitando que encajasen a la perfección para dotar a la columna de movimiento y el séptimo desplazado, “como si se tratase de un arbusto en este imaginario jardín minimalista” en palabras de Alzamora. En aquel entonces, Rosa tenía siete nietos “y me sugirió que le gustaría que cada uno de los cubos llevara el nombre de uno”, dotando a la obra de un sentido que fuera más allá de lo metafórico y convirtiéndola en la expresión de algo mucho más personal.

“Decidí grabar los cubos con una tipografía grande, legible, nombrándolos claramente, pero orientadas en distintas caras del conjunto de la obra. De este modo emerge otra pieza, paralela, formada por los nombres en el espacio”, explica el artista. Pero, es más, “si obviáramos el aluminio y mantuviéramos los nombres en el lugar que ocupan tendríamos una torre imaginaria con todos estos nombres en una distribución precisa en el espacio. Es la escultura que no está, pero que se puede intuir”.

Y así, El jardín de la memoria cobró vida. Con cada nieto que nacía, nacía también una pieza más de la escultura –siempre en forma de cubo, símbolo de una verdad esencial en la obra de Alzamora –hasta llegar a los 12 de ahora.

Alzamora es un artista nacido en Barcelona en 1951 que empezó en el mundo de la pintura y que fue evolucionando progresivamente hasta alternarlo con la escultura. En todas sus obras, sean en dos o tres dimensiones, destaca el valor icónico que transciende la forma y que proyecta un algo más allá de lo visible. ¿Te despierta la curiosidad? El jardín de la memoria no es la única pieza artística de Alzamora que encontrarás en el Hotel Omm…