15/1/18

Conoce a Kaisu, directora de alojamiento del Omm

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Hotel Omm

Kaisu Porta es nuestra directora de alojamiento. Nos sentamos con ella a media tarde en la mesa alta del Roca Bar y con algo de jazz y el rumor del concurrido lobby como música de fondo, le preguntamos sobre su experiencia en el Omm.

Kaisu, ¿cuánto tiempo llevas trabajando aquí? 

¡Desde antes incluso de que abriera! Faltaban un par de semanas para la inauguración y ya estaba por aquí subiendo minibares, poniendo lámparas, organizando la recepción…

Wow… has visto al hotel crecer con el tiempo y, en parte, has crecido con él… 

Bueno, entré como recepcionista, pasé a segunda de recepción, jefa de recepción y actualmente soy directora de alojamiento, que engloba los departamentos de recepción y housekeeping.

Desde tu experiencia, ¿qué dirías que diferencia al Omm de otros hoteles en los que hayas estado?

El detalle. Donde más se nota sería a nivel estético. Un ejemplo anecdótico: en el último hotel en el que estuve me llamó la atención que las campanas para la repostería fueran de plástico, en lugar de vidrio o algún otro material de mejor calidad. Si trabajas ya no sólo en el hotel, sino en todo el Grupo Tragaluz, estas pequeñas cosas no te pasan desapercibidas porque te acostumbras a que todo esté cuidado al milímetro, desde lo más evidente, como los muebles a la iluminación de cada rincón, por decir algo. Esta forma de pensar y de concebir el lujo como algo que se siente, más allá de lo material, late en toda la personalidad del hotel.

Y en recepción…

El trato cercano, familiar, con los clientes. La recepción es importantísima porque es el centro al que acuden para contarte cualquier cosa. Acabas conociendo a los clientes, sus gustos…

¿Son muchos los que repiten en el Omm?

Sí, especialmente cuando vienen por trabajo. Supongo que cuando tienes que viajar mucho y encuentras un sitio en el que te sientes como en casa, te quedas.

¿Estos clientes repetitivos reciben el mismo trato que los que vienen por primera vez?

Hombre, queremos reconocerles y que se sientan reconocidos. Antes de su llegada nos reunimos, revisamos sus estancias anteriores y escogemos los amenities especiales de bienvenida pensando en qué les pusimos la última vez, lo que les gusta, la época del año…

En total, habéis dado la bienvenida a más de 100 nacionalidades en 15 años…

Sí, (sonríe). Estar en recepción es un reto diario porque vives en primera persona las diferentes culturas y, claro, te tienes que adaptar a ellas. No puedes saludar igual a un asiático, generalmente más introvertido, que a un americano que llega con ganas de contarte su viaje. Los japoneses, por ejemplo, tienen una forma muy educada y simpática de expresar que te escuchan. Cuando los maleteros les enseñan las habitaciones, repiten una y otra vez “oh, oh”, asintiendo. ¡Nos hacen sentir muy especiales! (Ríe).

Y como directora de alojamiento, ¿qué tipo de habitación recomendarías?

Qué difícil… depende… Si visitas Barcelona por primera vez, una exterior con vistas a Paseo de Gracia es ideal, pero también hay quien prefiere la tranquilidad de una habitación interior, con su balcón y vistas al jardín interior.

¿Qué tres cosas suelen decirte los clientes que les gusta del Omm? 

La cercanía del personal, la decoración y dónde está situado. ¡La ubicación del hotel en Paseo de Gracia es inmejorable! Y más ahora, con el paso del tiempo.

¿A qué te refieres?

Cuando abrimos, en esta zona había menos tiendas y restaurantes, como si Paseo de Gracia se detuviera un par o tres de calles más abajo. El que estuviéramos nosotros y un par más de hoteles activó mucho la zona. Valentino no creo que hubiese abierto aquí sin el Omm.

¿Qué te hace pensar esto?

Pues que este hotel siempre ha sido y es un sitio de moda, un punto de encuentro en Barcelona, desde el día uno. Y un espacio lleno de vida genera más vida y actividad alrededor.

¿Cómo se puso de moda tan rápido?

Por la novedad, supongo. Que el popular y exitoso Grupo Tragaluz abriese un hotel aquí fue una bomba, y más con el concepto de abrirse a la ciudad. La gente de Barcelona dice “¡vamos a tomar algo al Omm!” sin plantearse siquiera que se trata de un hotel.

¿Los visitantes alojados lo notan?

Sí, y lo valoran positivamente. Tenemos muchos tipos de clientes distintos, pero en general el más común es una persona dinámica y urbana, a quien le gusta mucho el diseño, y que escoge el Omm porque no se respira el típico ambiente de hotel. Suelen decirnos que sienten que aquí pueden vivir más la ciudad porque la comparten con gente local.