1/12/14

La musa del violín Sarah Chang vuelve a Barcelona

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Todos los violinistas quieren interpretar el Concierto de Dvorák, una obra escrita con el asesoramiento directo de los virtuosos de la época. La cantidad de recursos técnicos que exige es infinita, y superar este reto solamente está al alcance de artistas rutilantes como Sarah Chang.

A los seis años, esta violinista estadounidense de ascendencia coreana fue considerada niña prodigio. A los ocho, debutó con la Orquesta Filarmónica de Nueva York. Con el tiempo le llegó el reconocimiento de directores de orquesta como Zubin Mehta y Riccardo Muti, y ahora, a punto de cumplir los 34, afirma sin titubeos que el violín es una extensión más de su voz.

Shostakóvich, por su parte, vivió en una auténtica montaña rusa: tan pronto era el compositor más querido por los soviéticos como se prohibía su música. Después de la Sinfonía núm.11, inspirada en la revuelta popular de 1905 le tocaron todos los honores. Estrenada en 1975 en Moscú, esta obra loa la revolución rusa y con un estilo hiperrealista compone una metáfora que asimila el relato de los sucesos del domingo sangriento, donde la policía zarista disparó indiscriminadamente contra el pueblo ruso.