28/8/18

Patios, jardines y paseos secretos en el Eixample

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Barcelona

Os proponemos una ruta para descubrir los secretos mejor guardados del barrio del Eixample. Saliendo del lobby de nuestro hotel 5 estrellas en Paseo de Gracia, empezando por el Palau Robert y descubriendo callejuelas apartadas, jardines tranquilos, patios, claustros silenciosos y sombreados, huertos minúsculos y espacios vacíos desde los que ver el cielo y la luz que ilumina la vida cotidiana del otro lado de la calle. ¿Nos acompañas?

La primera parada de esta ruta se encuentra a pocos metros del hotel, cruzando la calle. Se trata de los jardines del Palau Robert, tranquilos y resguardados, como un soplo de aire fresco en el centro del bullicio de la ciudad. Y un espacio ideal para leer un libro, divertirse jugando con los más pequeños o tomar un café. Sin olvidar las exposiciones que se organizan en el interior del edificio, que merecen bien una visita.

Saliendo del Palau Robert y bajando por Rambla Catalunya o Paseo de Gracia, alcanzamos el Pasaje de la Concepción, elegante y encantador, donde admirar la arquitectura de las casas típicas del Eixample y disfrutar comiendo en Mordisco (en la foto), Tragaluz o El Japonés, tres de nuestros restaurantes favoritos. Un par de calles más abajo, tropezamos con otro paseo, el Pasaje Mercader, que rompe con la estética uniforme de este barrio con una fila de pequeñas casas al estilo inglés, muchos jardines, dos palmeras y… ¡un naranjo!

A continuación, la ruta nos lleva a descubrir una de las arquitecturas icónicas de Barcelona, pero desde una mirada completamente nueva. Hablamos de la terraza de la Casa Batlló, que se puede apreciar desde el interior de la tienda Servei Estació (Calle Aragón, 270). A pesar de que Gaudí no se entretuvo tanto decorándolo como la emblemática fachada de la casa, creó en este espacio un mosaico precioso con balcones de lo más interesantes.

La cuarta parada de este paseo nos conduce a otro patio, el de la Casa Elizalde, accesible desde la puerta principal de esta casa construida en 1885 por Emili Sala que todavía conserva su esencia de antigua. A pocos minutos, se encuentran también los Jardines de Rector Oliveras y la Iglesia de la Concepción, de inspiración gótico.

Por último, la ruta atraviesa el Pasaje Méndez de Vigo, de casas nobles y un aire casi aristocrático, uno de los pocos paseos que todavía conserva la esencia residencial del Eixample; y desemboca, finalmente, en la Torre de les Aigües, con un patio interior sombreado por magnolias y una torre de agua de ladrillo construida en 1867 que alimenta una pequeña piscina urbana en la que las familias del barrio pasan las horas en verano. Ah, y para quienes os quedéis con ganas de más, justo en el lado opuesto de la calle encontraréis el Pasaje Permanyer, una calle privada que es, para muchos, un símbolo del estilo de vida que no se desarrolló finalmente en el distrito.